La pregunta sin respuesta

by Sergio Manela on November 2, 2017

El otro día escuché nuevamente el tema The Colour of Spring de Mark Hollis.
Claro, dura 3 minutos 41 segundos, y los primeros 35 son en silencio, hasta creo que en YouTube los obvian, es que vivimos muy muy apurados haciendo cosas muy importantes como para perder 35 valiosos segundos por capricho del líder de Talk Talk.
Resulta que este señor se aisló 2 años sin escuchar música, y sacó un disco visceral que se nutre de ese espacio en blanco que se tomó y que ha dado sus frutos, a mi entender.

Charles Ives era un empresario de fortuna en el rubro seguros, parece que como era fuerte en eso no valoraban sus inquietudes musicales, pero cuando dejó la empresa empezaron a valorarlo.
Él escribió esta obra de 7 minutos en 1906, dicen que la pulió en 1908, era la primera parte de “Dos contemplaciones”, y entre el 30 y el 35 trabajó la versión sinfónica, la publican en 1940, y en el 46 la toca una orquesta de cámara estudiantil. La versión original fue estrenada en 1984.
Se llamó “La pregunta sin respuesta”. Desde 1906 al 84 hubo mucho silencio parece.
Hace unos años pasamos la música en la Facu, y atónitos, mas de un centenar de alumnos no escucharon nada de la primera parte, creían en el efecto de Hollis, pero resulta que sí había música: un colchón sinfónico tonal muy suave que daba pié y tensión hasta que llega la pregunta en trompeta atonal. Como toda respuesta contiene algo de la pregunta, responden los vientos de madera también atonales.
Los alumnos, en la primera pasada no escucharon nada de nada, en la segunda repararon en los ruidos o murmullos de la facultad –que uno no se pone a escuchar habitualmente, como los de la playa cuando uno se aleja nadando– y recién el la 3ra. pasada registraron que ese “colchón” sinfónico iba subiendo de volumen, pero estaba allí, lo que no estaba es cierta frecuencia auditiva en el alumnado para registrar esa sutileza, quizás porque con celulares, los Tinellis gritones, la música pinchada en mp3, bajos exagerados en los boliches donde sólo se percibe el ritmo en el pecho pero no armonías, hacen perder un nivel de percepción. El tema es que se perciba rápido en un auricular, se lo llene de efectos, y un cello no sea un cello salvo que lo escuchemos en vivo, con la memoria musical que ya lleva de por sí su madera.

Entonces estamos en Diseño Editorial frente a un diálogo musical, piensen que fue hecho con 7 notas, no hay texto como en la revista que entregaron, es pura abstracción.
Entonces… a hacer callar a la abuela, escuchar en detalle la obra, y con total libertad, sin ninguna consigna previa, plasmar un trabajo personal basado en un aparente diálogo de sordos, como nos pasa a diario –que tenemos más preguntas que respuestas, más ruido que armonías– y quizás nos estemos perdiendo varias capas sensibles que simplemente ignoramos porque no paramos, el silencio nos parece un vacío o nos deja solos, vivimos “comunicados” con 140 caracteres en la aldea global, y sin controles remotos o batería en el celular nos volvemos plenamente locos.
Puede que ejercitarnos en otros niveles nos haga enriquecernos y con suerte encontrar alguna respuesta a esas trompetas que anhelan que las escuchen.

Un abrazo grande.
Sergio Manela

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2 comentarios

buenísimo.. dejo link de video de Gyorgy Ligety, es compositor contemporáneo de Ives y ademas de su música, hacia cosas como estas..
saludos.

by fer on November 2, 2012 at 12:39 am. #

Muy buena observación, Fer, y al final queda un solo metrónomo cual trompeta de Ives, si no traduzco mal termina la conductora diciendo que jamás fue difundido.

by sergio Manela on November 2, 2012 at 4:58 pm. #



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