El balance íntimo

by Ezequiel Cafaro on November 21, 2018

Queridos todos:

La lotería genética me ha tenido a mal traer y me impide estar hoy allí con ustedes.
Deseo de corazón estar despidiéndolos, no porque quiera que se vayan, sino porque soy consciente que muchos cierran un ciclo este año, algunos recibirán harina y abrazos de los seres queridos, otros tendrán que andar un poquito más.

Creo que el balance de esta cursada -el balance íntimo- lo tendrán en un tiempo. Uno no comprende del todo las cosas cuando están pasando. Pero con la distancia sabrán cuánto han avanzado o no, y cuánto lo han intentado sin buscar el atajo, ese que parece que la velocidad de estos tiempos tienta a muchos.
Creo que en la vida las respuestas a las preguntas centrales vienen desfazadas, sabemos cuando ya pasó el momento de aplicarlo, quizás esa sea toda la verdad en definitiva.

El gran escritor Sandor Marai decía: Tal vez todo lo demás, la cautela, la sabiduría, la cordura, la inteligencia, no valga ni un comino porque no está enardecido por la loca pasión de la juventud, ese extraño deseo que pretende salvar el mundo y al mismo tiempo consumirse a sí mismo, que quiere agarrar con las dos manos todo lo que el mundo le ofrece y que a la vez arroja a puñados todo lo que la vida le regala.

El tema del año era aprender haciendo con un excelente cuerpo docente que no les enseña diseño, sino les enseña a aprender a aprender diseño, que es mucho mas complejo, pero mas honesto.
Ya no estará un acompañante como ellos escuchándolos, y ya no siempre tendrán la misma paciencia con ustedes, sobre todo porque les pagarán por diseñar, y ya no será un ensayo, los tiempos serán los tiempos, y quedará sólo en ustedes buscar en lo mas profundo un camino personal, por lo tanto original, propio, o… surfear con las modas pasajeras para salir del paso.

Con más de 35 años de diseño en la espalda sigo tan apasionado como al principio, y han pasado frente a mí modas, máquinas, pinceles, rotrings y pegamentos, Glasers, Lubalins, Grapus, Polacos, Brodys, Carsons, y siguen las firmas, y esa carrera Mac: Quadra, Performa, G3, G4, Mac Book, iMac, iPad y quién sabe qué nos espera en el futuro.

He visto pasar a miles de alumnos, algunos excelentes que luego fueron geniales padres o madres de familia, que no es poco, y a unos pocos que han seguido en el tiempo con los ojos brillantes de curiosidad y talento (más siendo padres).

Otros han capitalizado la experiencia y han crecido de a poco, y algunos siguen aún hoy mirándose el ombligo. Están los que han rotado hacia la empresa de diseño y han vendido mas promesas que certezas (y quizás sus almas), mas números y palabras que proyectos prometedores, y en el fondo nada ha cambiado salvo el mundo que gira a su antojo.
No recuerdo quien dijo que la las modas no deben ser tan buenas ya que deben renovarse cada 6 meses. Me pareció lúcido.

No pude hablar de la era de los mutantes, a decir por el escritor italiano Baricco en “Los Bárbaros”, de cómo el sistema, los medios, el mercado, pasteurizan todo, le quitan sabor, o lo exageran. Algo de eso dice este autor:
«¿Qué ha cambiado? Una civilización se siente devastada en sus valores esenciales: la duración, la autenticidad, la profundidad, la continuidad, la búsqueda del sentido de la vida y del arte, la exigencia de absolutos, la verdad, la gran forma épica, la lógica habitual, toda jerarquía de importancia entre los fenómenos. En lugar de todo esto, triunfan la superficie, lo efímero, el artificio, la espectacularidad, el éxito como única medida del valor, el hombre horizontal que busca la experiencia en una calesita continuamente mutable. Vivir se convierte en una navegación veloz que salta de una cosa a otra como de una tecla a otra en Internet.»

Algunos han aprovechado los ejercicios, algunos la incertidumbre los ha paralizado y han puesto los problemas afuera. Algunos han producido mucho y hablado poco, y otros han hecho a la inversa. Y cada uno sabrá cuánto ha dado de sí. Y de nuestra parte han tenido una evaluación, como todas, parcial, sólo del período en que los hemos acompañado. Nosotros estamos contentos.

Personalmente este año he notado una energía más colectiva, autocorrecciones, y el chiste o no de la entrega final hecha en conjunto, la fiesta. Son pequeños pasos que me ilusionan, ver que los jóvenes se junten para hacer.

Los saludo con un afectuoso abrazo, espero que sean en el futuro no sólo buenos profesionales, sino buenas personas, comprometidas con su tiempo, y con lo que realicen, poco complacientes, inquietos y con ganas de crecer.

Volviendo a Marai, dice: El hombre hace suyo un lugar no sólo con el pico y con la pala sino también con lo que piensa al picar y palear.

Ocho meses de cursada es poco tiempo para tanta filosofía, pero con perspectiva me he dado cuenta que uno acumula experiencias, y un día, un momento, puede ser recordado eternamente, mientras años tediosos o vacíos se olvidan pronto.

Ojalá les hayamos sido útiles y recuerden algún nuevo paso junto a los docentes.

Yo estoy a disposición para lo que les pueda ser útil en adelante.
Mucha suerte, ¡y disfruten de esta etapa tan fresca y vital!

Sergio Manela
sergio.manela@gmail.com
Noviembre de 2018

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